Dejemos que el simple hecho de estar vivos domine nuestra vida. Dejemos que las sonrisas se frecuenten en nuestros rostros. Dejemos atrás las obligaciones por un simple momento y luego abandonemos ese stress que tenemos encima. Seamos niños de nuevo y volemos muy alto hasta poder tocar el cielo. La libertad de vivir es lo más hermoso que existe: disfrutémosla