lunes, 10 de mayo de 2010





Dejemos que el simple hecho de estar vivos domine nuestra vida. Dejemos que las sonrisas se frecuenten en nuestros rostros. Dejemos atrás las obligaciones por un simple momento y luego abandonemos ese stress que tenemos encima. Seamos niños de nuevo y volemos muy alto hasta poder tocar el cielo. La libertad de vivir es lo más hermoso que existe: disfrutémosla