
Ladrón. Robaste mi corazón sin pensarlo dos veces, y yo te lo entregué sin vueltas. Esposaste mis ojos, para que mi amor hacia vos sea a ciegas. Me encerraste en tu propia cárcel, para que el amor que te tengo nos aprisionase a los dos. Secuestraste mi amor, para brindarme un lugar en tu corazón. Me declaro culpable por amarte.